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martes, 23 de abril de 2013

El joven de las mil aventuras


                                                   El joven de las mil aventuras

“Un día despertarás y descubrirás que no tienes más tiempo para hacer lo que soñabas. El momento es ahora. Actúa.” Paulo Coelho

   Edgar , como cada mañana, estaba llegando tarde a mi salón de clases. Con su extraño cabello con el “look” de Elvis Presley o de Bruno Mars. Vestido de pantalón Mahón, camisa brillante y zapatillas deportivas. Se sentó con este único “flow”. Lo observo detenidamente, pienso y analizo ¿Cuál será la nueva excusa del día de hoy? Siempre tiene una nueva novela para excusar sus tardanzas. No le creo la mayoría de sus excusas pero...

Sin que le preguntara, Edgar comenzó a contar su nueva y original historia. Profesor,“Promourer” hoy en la mañana cuando me levanté, fui a correr como de costumbre salí de mi pent-house hacia la playa a correr 5 millas. Cuando de repente encontré frente a mí , a la mismísima Beyonce en la playa . Se veía nerviosa, asustada, temerosa pues la venían siguiendo unos paparazis. Me pidió desesperada que la ayudara. Se sentía acorralada por ellos. No sabía qué hacer, pero al verla con su pelo negro, piel trigueña, las bubis grandes, y caderas anchas comprendí que sí era ella y decidí ayudarla como obra de caridad. Al entrar al edificio el portero se quedó observándola y le resultó algo familiar; pero creo que no la reconoció. Entramos al elevador de manera escurridiza hasta que entramos al pent-house. Pensé qué hacer. Si esconderla en mi cuarto o presentarla a mi madre y decirle la verdad.

   Como siempre ando mintiendo y metido en problemas decidí mejor ocultarla en mi cuarto. Rápido llame a me mejor amiga Alanís. Ella siempre está ocupada. Es adicta a Facebook, Kik y ahora lo nuevo Path. Cuando por fin contestó le conté con lujos y detalles todo lo que me había sucedido. Al principio no me creyó, pero la convencí y aceptó venir ayudarme.

En lo que llegaba Alanís le pedí a Beyonce que se mantuviera en silencio en mi cuarto. Me fui a bañar. Le presté mi teléfono y computadora para que se comunicara con sus familiares. Pero lamentablemente no tuvo éxito. Al salir de bañarme entré al cuarto y pasé la vergüenza más grande de toda mi vida: se me cayó la toalla. Pensé que se iba a emocionar. Ella solo me observó y comenzó a reírse y burlarse. ¡upss! Instantáneamente me vestí. ¡Qué mal!

   Al rato, llegó Alanís siempre despistada , le contó todo a mi madre Karla. Mi madre, una señora muy recatada, practicante de la religión Evangélica pentecostal, estricta, de un pensamiento curioso y dictador. Nada más con imaginar que había una mujer en mi habitación seria más que suficiente para tomar tremendo regaño de su parte. Trate de explicarle. Ella no tenía idea quien era Beyonce, pues solo conoce a Jorge Raschke, Wanda Rolón y Yiye Ávila, “no me salvaré del castigo”.

   Volví a entrar a mi habitación y por fin Beyonce logró comunicarse con sus promotores, amigos y familiares. Todos estaban sumamente preocupados. Salimos del cuarto le presenté a mi madre y le mostré varios video de ella cantando. La insultó pues era una persona impía y a mí me regañó por meter al Diablo en mi casa. La dejé como loca, le pedí la bendición y nos fuimos.

“Alanís, Beyonce y yo llegamos al Hotel Ritz Carlton. En la entrada, nos esperaban los guardias de seguridad. Fuimos escoltados hasta la “Suite” presidencial. Para nuestra sorpresa nos esperaba un maravilloso desayuno buffet. Nos agradecieron obsequiándonos unos boletos VIP para su próximo concierto y nos buscaría una limosina”

Durante el desayuno Beyonce se me acercó, me agarro una mano, la apretó; se me acercó al oído y me dijo: “Yo quiero agradecerte en privado, personalmente”. Me llevó al cuarto. Me miró fijamente a los ojos. Me acarició el cuello. Comenzó a besarme. Me tiro a la cama, se postró encima de mí y... en ese momento sonó la alarma del despertador. ¡Ahhh! ¿”Ahora entiende profesor? ¿Por qué  llegué tarde nuevamente? ¿ Me cree usted  maestro?

   -Sinceramente no. Bueno, que te hayas quedado dormido no es raro, pero el sueño es  increíble.

   Entonces observé a Edgar metiéndole el dedo, como todo un profesional , lo regañé por estar usando el teléfono en el salón y se lo confisqué. Lo hice sentarse y callarse y le prometí que le devolvería el celular cuando terminara la clase. De pronto, siento el teléfono vibrar y cuando voy a darle otro discurso a Edgar ,veo un nuevo mensaje de texto que lee:

Gracias por ayudar me . Puerto Rico me encanta. See you next time,sweetie. Beyonce.

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